12:38

El León de la tribu de Juda


Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.

Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?

Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo. (Apocalipsis 5: 1-3)

El hecho referente a que aquél libro, el del Apocalipsis, estuviera sellado con siete sellos, quiere decir que lo que estaba en él escrito no se podía entender, sino hasta que fuese llegado el tiempo, como lo dice Dios a Daniel:

Pero tú , ¡Oh Daniel!, ten guardadas estas palabras, y sella el libro hasta el tiempo determinado: muchos lo recorrerán y sacarán de él mucha doctrina. (Daniel 12: 4).

Yo oí esto, mas no lo comprendí. Y dije: ¡Oh Señor mío!, ¿Qué es lo que sucederá después de estas cosas?

Mas él me dijo: Anda, Daniel, que estas son cosas recónditas y selladas hasta el tiempo determinado. Muchos serán escogidos y blanqueados, y purificados como por fuego. Los impíos obrarán impíamente; ninguno de los impíos lo entenderá; mas los sabios lo comprenderán (Daniel 12: 8,10)

Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo. Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos. (Apocalipsis 5: 4,5)

Cachorro de león es Judá. Tras la presa corriste, hijo mío. Después para descansar, se estiró como león y, como león ¿Quién osará despertarlo? El cetro no se apartará de Judá , ni de su posteridad el caudillo, hasta que venga Siló; y a él pertenecerá la obediencia de las naciones. (Génesis 49:9)

Siló significa “aquel de quien es” el derecho.
Jesucristo, el cordero inmolado para redimir los pecados, es el que ha de venir; ya no como el cordero, sino como el león descendiente de la tribu de Judá.

El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. (Juan 1: 29)

Y miré, y vi en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

Y vino y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo:

Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes y reinaremos sobre la tierra. (Apocalipsis 5: 6-10).

Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.

Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

Los cuatro seres vivientes decían amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos. (Apocalipsis 5: 11-14).

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